A todos nos gusta aprovechar el verano para disfrutar de las vacaciones en familia, con nuestros seres queridos, para desconectar del trabajo y viajar fuera de nuestra ciudad. Sin embargo, en ocasiones preferimos aprovechar esta época del año para hacer un cambio en nuestra vivienda, sí, las temidas reformas.

Son temidas por los dolores de cabeza que suelen implicar. Durante el año no resulta agradable llegar a casa después del trabajo y encontrarla llena de operarios, sucia y sin ningún espacio para descansar. Lo mismo sucede cuando tenemos que preocuparnos también por el descanso de nuestros hijos, por conseguir que se concentren para hacer sus deberes… Con un panorama así, es normal que no apetezca hacer reformas en casa.

 

¿Por qué es aconsejable hacer las reformas en verano?

Es cierto que muchas veces recurrimos a nuestros familiares durante las reformas. Que nos dejen un espacio en sus casas para poder vivir mientras la nuestra está completamente patas arriba. También es una certeza que nuestra familia también trabaja, tiene responsabilidades y seguramente para ellos, hospedarnos en su casa durante una época sea también un problema.

Son precisamente estas situaciones de estrés la que nos invitan a aprovechar la época estival o los periodos de vacaciones para llevar a cabo esa reforma que siempre hemos querido o necesitado y nunca nos hemos atrevido a iniciar por las molestias que provoca.

De esta forma podremos estar pendientes en todo momento de cómo evolucionan los trabajos, controlar los cambios e imprevistos de última hora y asegurarnos de que la vivienda está perfecta cuando vuelven a iniciarse las rutinas familiares con una diferencia: una vivienda como nueva sin ninguna molestia en la que relajarse y disfrutar con la familia.

¿Cuál será el presupuesto para la reforma?

Si tenemos un presupuesto fijado, este no variará durante el verano y con el podremos hacer lo que teníamos pensado. Sin embargo, si queremos hacer una reforma más ambiciosa podemos destinar parte de los ahorros o aprovechar el dinero que teníamos pensado invertir para las vacaciones en reformar nuestro hogar. Ya que no vamos de vacaciones, por lo menos que la casa quede bien bonita.

De la misma forma, también podemos recurrir a los préstamos para reformas con tal de tener un mayor presupuesto que nos permita diseñar, ahora sí, la casa de nuestros sueños.

¿Y qué pasa con las molestias a los vecinos?

Otra de las ventajas de hacer la reforma en verano es que reducimos las molestias a nuestros vecinos por un motivo principal: ¡en verano no tenemos vecinos! O por lo menos, la mayoría se han ido de viaje.

De todas formas, una obra siempre genera ruidos y suciedad por lo que nunca está demás informarlos con antelación y mantenerlos al tanto de la situación. Además para evitar problemas es positivo mantener limpias las zonas comunes como las escaleras, los rellanos y el ascensor. Una relación cordial con los vecinos es fundamental para tener un hogar confortable y acogedor.

La verdad es que todo son ventajas para hacer las reformas de nuestra vivienda en verano. Aunque en vacaciones os tengáis que quedar en casa, yo os animo a aprovechar la época estival para dar a vuestro hogar un nuevo aire, más acorde con vuestros gustos, con los tiempos que corren… Un hogar a vuestra medida.

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