No mezclar modas en el jardín.

 

La decoración de un jardín a veces parece que sea algo menos rigurosa y homogénea que las de interiores. Es cierto que los toques verdes del césped le dan un color natural de fondo, pero el resto de elementos decorativos dependerán de nuestro buen gusto, y a veces no todo lo que nos gusta en las tiendas o de vista encaja en el tipo de jardín que tenemos.

 

“No juguemos a ser decoradores de exteriores si no lo somos”

 

La decoración del jardín tiene su complicación, como cualquier otro arte que juegue con los sentidos y la percepción de las personas. No pretendamos gustar a todos nuestros invitados, puesto que los gustos son pasajeros y volátiles en muchos casos, y cuando hablamos de invitados incluso se entremezclan envidias o comparaciones.

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Es cierto que a quien principalmente debe gustar es a quienes vivan y convivan con ese paisaje llamado decoración que dará personalidad propia a nuestro jardín. No querer ser decorador significa que no todos los estilos o modas nos van a servir para nuestro caso particular, por espacios, tamaño, iluminación, localización y otros múltiples factores que poco o mucho influirán en el tipo de elementos decorativos que mejor encajen en nuestro jardín.

 

También en muchos casos existe una decoración en el jardín predeterminada: bancos de piedra, piscinas, árboles… si todos estos elementos ya venían incluidos por defecto en la vivienda, deberemos ser capaces de jugar con ellos a nuestro favor, y no obviarlos de nuestros planes decorativos de futuro.

 

El pasado afecta al futuro en materia de decoración, y más en jardines o espacios exteriores donde a menudo los elementos son más estables o fijos que en zonas interiores de la casa. En las habitaciones podemos poner y quitar estatuillas, espejos o el color de las paredes. En el jardín, sin embargo, pondremos suelos de madera, caminos de piedra o diferentes secciones con flores o arbustos. Son elementos que juegan un papel determinante en el cuadro que refleje nuestro jardín y que no serán tan susceptibles de cambiarse en el corto plazo, tanto por inversión como por facilidad a la hora de reemplazarlos.

 

Mezclar modas tampoco es una buena opción. Si le damos un toque ibicenco a los bancos o telas que distribuyamos por el jardín, no combinemos luego con elementos coloridos como luces de colorines los pasillos naturales hasta la puerta de la vivienda, ya que romperíamos la harmonía sin sentido aparente. Combinar modas es posible, pero hay que tener unos conocimientos y una sensibilidad apropiados para que el resultado no sea visualmente caótico o desproporcionado.

 

Si queréis mantener un estilo limpio os invito a ello, si queréis hacer probaturas y demás, tal vez sea mejor idea comentarlo antes con algún especialista para no cometer errores de principiante.

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