¿Qué es una Smart City?

La era de la información se decía que empezaba con la llegada de Internet, hoy en día va mucho más allá y empezamos a estar y convivir con la tecnología de forma constante, conectados en todo momento a la red y de alguna manera, monitorizados las veinticuatro horas. Evitando el debate acerca de la privacidad y la controversia que ello genera, ¿qué aspectos positivos nos deja esta masificación de datos e información? Hablemos de las Smart Cities o ciudades sostenibles.

 

Pese a que la traducción pudiera pensarse que va en la línea de “ciudades inteligente”, lo cierto es que el concepto se aplica especialmente a la distribución y economización de recursos en función del uso o franjas horarias. ¿Para qué mantener un semáforo encendido cuando no hay tráfico a 1 kilómetro a la redonda?

Para este nuevo horizonte se torna imprescindible una gestión y calidad de datos máxima, de modo que la información fluya en tiempo real y sirva para la automatización de decisiones y protocolos prefijados.

Una buena calidad de datos y un uso apropiado pueden llevar a que las Smart Cities dispongan de un servicio de GPS integrado con los conductores en que se les muestre las zonas de aparcamiento disponibles tanto en parkings privados como en huecos vacíos a los lados de las aceras donde está permitido aparcar. De este modo se podría acabar con las incontables vueltas que dan constantemente multitud de personas para buscar un sitio donde estacionar su vehículo. Todo este tráfico extra provoca un aumento de la contaminación y una mayor saturación de las calles de la ciudad.

Como decimos, el tratado y la calidad de datos personales y de consumo permitiría adaptar en tiempo real las líneas de autobuses o trenes. No será necesario hacer estimaciones, podemos saber en cada momento cuántas personas esperan en cada parada de autobús, y reforzar o redistribuir la flota para gestionar ese flujo de personas de la forma más eficiente.

La electricidad es otro aspecto esencial y que de nuevo se sirve de la calidad de los datos para su máxima eficiencia. Anticipábamos el ejemplo de los semáforos inteligentes, pero también se podría aplicar a la iluminación de las calles. Si no hay nadie en una calle, ¿para qué deberíamos tenerla iluminada?

En cuanto a la polución, también podríamos saber en tiempo real qué partes de la ciudad están más contaminadas en cada momento, para decidir ir o no a visitar o comprar en cierto barrio por ejemplo. También para decidir una mudanza o demás aspectos relacionados con la salud.

De este modo la información fluye de forma constante y se pone al servicio de los ciudadanos de forma que puedan convertir su vida en un paseo más saludable y controlable, mientras que la ciudad adapta ese comportamiento de la forma que mejor convenga para el consumo y la sostenibilidad a largo plazo.

¿Qué opináis vosotros de un proyecto de Smart City? ¿A favor, en contra o sí pero con matices?

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