“Tuit”: Un amigo fugaz que dejó huella

No sé el motivo, pero tenía que escribirlo.

Lo intentamos “Tuit” (así te voy a llamar porque tu paso por aquí fue tan rápido y fugaz como eso) como un tuit. Por eso escribo esto, para que al menos quede huella de tu paso por la “humanidad”.
Cuando te vi esta mañana llorando, reclamando un poco de cariño, gimiendo sin entender porqué te habían abandonado y simplemente deseando que alguien te acogiera a su lado, supe que teníamos que intentarlo y así lo hicimos, lo intentamos, pero solo eso, lo intentamos.

No, no lo conseguimos.Una vez más la estupidez humana y la sinrazón volvió a vencer a la cordura y la sensibilidad
Los que te han recogido me dicen que tu destino no va a ser una cálida casa con una familia que te dé cariño, comida y agua (poco es a cambio de lo que vosotros dais) no, tu destino es otro que ya sabemos, irás a un lugar donde no te faltará de nada, irás al cielo, a vuestro cielo. No sé si existe el cielo de los humanos, pero de lo que sí estoy seguro es de que tiene que haber uno para vosotros, los perros, los animales.

Quizá sea mejor así, seguro que allí no te faltará de nada, quizá alguna vez nos encontremos, quien sabe. Lo que si es cierto es que no se me van a olvidar esos movimientos de tu colita cuando me acerqué y esos lametones en mi mano cuando te acariciaba, nunca.

Hasta siempre “Tuit”, amigo.